9.18.2007

Cusco

Llegamos a Cusco la tarde de un sábado. Después de encontrar un alojamiento incómodo, por no decir también inseguro, caminamos por la ciudad.
Como no teníamos rumbo, recorrimos callejuelas de piedras brillantes por el uso, plazas de rápidos vientos fríos y varias cantinas. Recorrimos los cerros y las tiendas, y el cielo se oscureció. Durante un momento no comprendimos que nos rodeaba una soledad extrema en un lugar desconocido. Nos detuvimos a fumar algo. Aparecieron entonces dos taxis. Les ofrecimos la mitad de lo que nos pedían por llevarnos a nuestro hotel. Aceptaron. Nos dividimos en los dos autos y surcamos la noche plateada y oscura de Cusco.
En las plazas del centro de la ciudad me había llamado la atención la tenue luz de las farolas que las iluminaban con la pureza de la luna. Las piedras aparecían, antiguas y remotas, por la voluntad del pabilo que iluminaba por aquí y por allá de la mano del viento. La penumbra mantenía vivos los espíritus ancestrales.
Cuando el recorrido se volvía más largo de lo que esperaba, y luego de advertir que la iluminación era diferente, supe que podíamos estar en cualquier punto de esta grandiosa ciudad. Sentimos miedo.
Poco tiempo después nos encañonaron con sendos revólveres mientras nos quitaban los objetos de valor. Yo, ebrio como estaba, me envalentoné y desarmé al que me estaba apuntando. No tuve tiempo para desarmar al otro. Nos robaron todo. Yo fui el único que murió.

8.09.2007

Quién

¿Quién tiene derecho a estar vivo?
a poblar la montaña con los pies desnudos
a triangular sus ojos con el sol de mediodía
a recibir de las aguas el descanso
¿Quién tiene derecho a estar vivo?

8.05.2007

Lima

Llegué a Lima una mañana, completamente borracho. En mi anterior parada compré, con cierto ingenio, una botella de ron barata y bien puesta.
Durante el viaje largo y frío bebí generosamente de la botella que había contrabandeado.
Contento ya, por la mañana, viendo correr las paupérrimas casas que se arriman a Lima para vivir, qué se yo, de sus desperdicios, sentí ganas de sacar la cabeza y los brazos por la ventana, y respirar la ciudad que me recibiría por algunos días.
En ese instante, un camión de carga que tenía poderosas vigas de madera a cada lado para proteger su mercancía chocó de lado contra el bus.
Realmente fue el raspón causado por dos vehículos circulando muy juntos y muy rápido.
Escuché un sonido y volteé. No recuerdo nada más.
En Perú hablan los muertos.

8.03.2007

Crónicas del Perú

A partir de hoy y en forma periódica se publicarán las Crónicas del Perú. Manténgase informado. Págueme, y le puedo enviar como mensaje de texto a su celular.

4.12.2007

Filo dulce con enano

A J.M.

Contra un mar crepuscular de lenguas de fuego
de olas en los bolsillos del miedo i el monte
i el enano.

Recorta un sol de sonrisa de niña
de corazón no roto
de ríos contenidos
i se asoma en el filo acolchado del cielo.

Con pestañas de terciopelo maduro
se acercan las notas del arcoiris i la alegre agua de los manantiales
todas las bestias celestiales bufan en el fango.

Me asomo,
me detengo
no siento necesidad de hacer nada.

3.20.2007

Mind on fire

en alas de luciérnaga llegan
las dulces llamaradas de tu eco
la raya i el círculo del deseo

lejos
en valles adornados por la Sombra
encuentro tu sonido de humo
mezclado con el dulce tintineo
del rocío de sangre sobre mis cadenas

los cristales de las ventanas golpean sobre sí mismos...
con rumor de piedra y cascos en la calle

debajo de tu puerta veo la lumbre
apagarse con el batir de tus alas.

Espejo

El oscuro espejo aguarda su hora
en los mares negros de Escila.

Las arenas del tiempo gotean
últimas
apuradas...
se va la luz
se va en las alas de las mariposas
a los reinos de la oscuridad.

altar...
el velo negro cubre el sexo húmedo del sacrificio.

la víctima
maniatada en su belleza de espuma y olor de mujer vieja se retuerce
piensa i piensa.

El verdugo camina por las esquinas.

3.15.2007

Cansancio

Aun las gotas de agua
de la más leve llovizna
evaporan sus órganos al contacto del suelo.

El Sexo mueve su péndulo
en los altos reinos de las águilas.

Con velocidad de riachuelo
giro sobre mi eje
para recibir mi castigo.

El sauce del tiempo me cierra el camino
de los soleados picos de tus nevados:
me detengo para germinar en la tierra.

Tántalo de la carne
encerrado en el capullo de la oruga.

Rosa madura en la mano de una muerta.

Pereza

La ciudad sin aire amontona
pedazos de ti en su caliente blancura,
me ciega con su agua,
me encierro.

Deleite estéril en tardes de arco iris
i en el aburrimiento triste de las olas.
Cambio mis ojos por tus monstruos
i asumo velocidad de pluma.

En campos mutilados encuentro sosiego
del espejo que a todos lados me sigue.
Camino sin tropezarme i sin posibilidades:
mi ceguera me impide escucharte.

En mis sueños arrastro cadenas
i modelo con tus dientes mi jaula,
me entrego inútil al roble:
no te escribo
para no prescindir de ti.

3.14.2007

HIGH IN HELL

No es posible salir de los caminos en sombra, así como no podemos resistirnos a la soledad.